El correcto funcionamiento de la glándula tiroides en el embarazo puede evitar el retraso mental fetal. ¿Sabes cómo se hace el control de su funcionamiento?
Cualquier alteración en la función del tiroides en el embarazo puede suponer problemas graves para el feto, como una mayor frecuencia de retraso mental.
Si estás embarazada, o vas a estarlo, este tema puede serte de utilidad. Si estás planificando la gestación, en la consulta preconcepcional tu ginecólogo te puede orientar.
¿Cómo funciona la glándula tiroides en el embarazo?
La glándula tiroides se situa en la parte anterior e inferior del cuello.
Su misión es fundamental para regular el metabolismo energético de todos los órganos del cuerpo. Por tanto, su regulación debe ser perfecta en todo momento, incluida la gestación.
Segrega dos hormonas, T3 y T4, que actúan sobre todos los órganos del resto del cuerpo.
A su vez, el funcionamiento está regulado por una hormona segregada en la hipófisis: la TSH. La hipófisis es un glándula muy importante, situada en la base del cráneo justo detrás de los ojos. Esta glándula además segrega también la FSH y LH que regular el ciclo menstrual y la ovulación.
Para entender el mecanismo de regulación basta saber que cuando hay poca hormona tiroides (T3 y T4) estimula a la hipófisis segregando más TSH. Al contrario, si aumenta la T3 y T4 inhibe la secreción de la hipófisis, y deja de producir TSH.
Por tanto, ambas glándulas, tiroides e hipófisis, se regular entre sí.
Tan dañino es el exceso como el defecto:
- Hipotiroidismo: poca T3 y T4 y TSH elevada.
- Hipertiroidismo: cifras elevadas de hormonas tiroides (T3 y T4) y bajas de TSH de la hipófisis.
Obviamente, la situación de embarazo varía las necesidades de hormona tiroidea y, a su vez, la situación hormonal de la madre influye sobre el feto.
El tiroides del feto comienza a funcionar desde las 10 semanas de embarazo. Hasta esa fecha depende absolutamente de las hormonas tiroideas y el iodo de la madre. A partir de las 20 semanas la glándula tiroidea fetal estará regulada por la hipófisis fetal (TSH fetal).
El tiroides sintetiza la hormona tiroides, pero para ello necesita iodo. Por tanto, durante la gestación aumentan las necesidades del iodo que debe tomar una embarazada.
La situación durante la gestación se resume de la siguiente forma:
- En el embarazo es necesario aumentar la síntesis de hormonas tiroideas en un 50%.
- Las necesidades de iodo en embarazo aumentan también un 50%.
- El tamaño del tiroides con aporte adecuado de iodo en la dieta aumenta un 10% en embarazo.
- Un dieta pobre en iodo aumenta el volumen de la glándula tiroides en un 30% , es decir, aparece bocio.
Por tanto, si tu tiroides no funciona correctamente o no tiene iodo suficiente (materia prima básica de la hormona tiroides) te aparecerá un hipotiroidismo en el embarazo.
¿Cuáles son los efectos del mal funcionamiento del tiroides en el embarazo?
Ya te he comentado que el problema de tiroides puede ser por exceso o por defecto. El más frecuente es el hipotiroidismo y suele aparecer hasta en el 3% de las embarazadas.
El hipotiroidismo no controlado es fuente de múltiples problemas para el embarazo y para el feto:
- Hipertensión en el embarazo.
- Riesgo de desprendimiento de placenta.
- Hemorragia postparto.
- Bajo peso del recién nacido (retraso de crecimiento intrauterino o CIR).
- Retraso mental del recién nacido. De hecho a todos los recién nacidos se les hace la prueba del hipotiroidismo para detectar problemas de tiroides al nacer. Es la llamada Prueba del Talón que se realiza entre las 48 y 72 horas tras el parto.
¿Cómo mejorar la función del tiroides en el embarazo?
Si el tiroides no segrega sufiente hormona tiroides puede ser por mal funcionamiento del propio tiroides o por no tener suficiente materia prima: el iodo.
Pero para el correcto funcionamiento de la glándula es fundamental asegurar una ingesta de yodo suficiente en la dieta.
Dependiendo de la zona geográfica en la que vivas, la dieta será o no suficiente. En España, la dieta es insuficiente. De hecho un 3% de las embarazadas son hipotiroideas.
La recomendación general es suplementar la dieta con iodo, al igual que lo hacemos con ácido fólico.
Para aumentar el consumo puedes tomar la sal yodada, pero es insuficiente y lo indicamos en medicamentos para embarazadas.
La cantidad diaria recomendada es de unos 150-200 microgramos/día, a tomar desde el momento en que sabes que estás embarazada y durante la lactancia.. Todos los compuestos de vitaminas específicos para el embarazo llevan el yodo incluido en esa cantidad.
Mi consejo es realizar una consulta preconcepcional y, en especial, si tienes problemas de tiroides. Si en tu zona geográfica la dieta es deficitaria en iodo, como en España, lo recomendable sería tomar unos 100 microgramos/día desde que planificas quedar embarazada y unos 150-200 durante toda la gestación.
En otros artículos te hablaré del hipotiroidismo y de su control en el embarazo, pero si tienes dudas puedes consultarme a través de la consulta online.